Bellas Artes exhibe el monumental mural de Lilia Carrillo

por | Sep 18, 2025 | Arte y Artistas | 0 Comentarios

El Museo del Palacio de Bellas Artes presenta una exposición extraordinaria que rinde homenaje a una de las figuras más importantes y menos reconocidas del arte mexicano del siglo XX. «Lilia Carrillo. Todo es sugerente» reúne 140 piezas de la artista pionera de la abstracción gestual, incluyendo por primera vez desde 1976 su monumental mural que desafía las convenciones del arte mexicano tradicional.

Una Obra Monumental con Historia Propia

El corazón de la exposición es el impresionante mural «La ciudad desbordada, contaminación del aire» de 1969, una pieza única en la historia del arte mexicano que mide 5 por 6.40 metros. Lo que hace verdaderamente excepcional a esta obra es un detalle insólito: tiene una moneda pegada literalmente al lienzo, un símbolo que invita a múltiples interpretaciones sobre valor, memoria y significado en el arte.

Esta obra monumental ha tenido un recorrido fascinante: fue resguardada durante décadas en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez de Zacatecas y ahora regresa a la Sala Nacional del Museo del Palacio de Bellas Artes para dialogar con la historia del muralismo y la abstracción en México.

Pionera en un Mundo Dominado por Hombres

Lilia Carrillo (1930-1974) fue una de las pocas mujeres que logró sobresalir en el medio artístico mexicano de mediados del siglo XX, un ambiente dominado por hombres y estilos rígidos. Su elección por la abstracción gestual en un país donde predominaba la abstracción geométrica institucionalizada la convirtió en una figura revolucionaria y valiente.

Formada inicialmente con Manuel Rodríguez Lozano, quien era amigo de su madre, Carrillo posteriormente estudió en La Esmeralda, donde se graduó en 1951. A lo largo de su carrera, realizó un promedio de 200 obras que testimonian su evolución artística y su lucha personal contra la adversidad.

Arte Nacido del Dolor y la Resiliencia

La obra de Lilia Carrillo adquiere una dimensión aún más profunda cuando se conoce el contexto de su creación. Sus trabajos fueron realizados tras un grave accidente que la inmovilizó parcialmente y durante su lucha contra un aneurisma. Esta experiencia de dolor físico se transformó en un vibrante dinamismo pictórico que caracteriza su obra madura.

Como explica Daniel Garza Usabiaga, director del Museo del Palacio de Bellas Artes y curador de la exposición: «Sus trabajos reflejan un vibrante dinamismo que se va fundiendo poco a poco en un blanco lleno de luz y energía contenida, aludiendo a la fragilidad y al proceso inacabado de la vida y la creación».

Testimonios Inéditos de una Vida Artística

La exposición recupera testimonios visuales y textuales inéditos que ofrecen una mirada íntima a los últimos momentos de la vida de la artista. Entre estos documentos se encuentran inscripciones en uno de los bastidores que documentan el tramo final de su vida con fechas y horas, así como relatos sobre el accidente en el taller escritos por Manuel Felguérez, quien fuera su pareja de vida.

Particularmente conmovedoras son las últimas nueve pinturas que Carrillo realizó antes de su muerte en 1974. Dos de ellas fueron completadas poco antes de su fallecimiento, revelando su extraordinaria capacidad para sublimar el dolor en movimiento y color, transformando la adversidad en manifestaciones vibrantes de creatividad.

Reivindicando el Legado Femenino en el Arte Mexicano

Esta exposición representa mucho más que un homenaje individual; es un reconocimiento a la enorme deuda que la historia del arte en México tiene con las artistas mujeres. La obra de Lilia Carrillo demuestra cómo las mujeres artistas han contribuido significativamente al desarrollo del arte mexicano, a menudo sin recibir el reconocimiento que merecen.

La abstracción gestual de Carrillo ofrece una alternativa poderosa a las corrientes dominantes de su época, demostrando que existían otras formas de entender y crear arte en México. Su trabajo se presenta como un testimonio vibrante de talento, lucha y resiliencia que trasciende las limitaciones de género y estilo.

Un Legado para las Nuevas Generaciones

Daniel Garza Usabiaga expresa su deseo de que «el público joven encuentre en esta muestra sorpresa, motivación y comprensión», considerando que será «el mejor tributo a su obra y a su valentía artística». La exposición, abierta hasta febrero próximo, se acompañará de un catálogo que promete llenar algunos huecos históricos y reivindicar el legado de Lilia Carrillo dentro de la plástica nacional.

Esta muestra en Bellas Artes no solo recupera una figura fundamental del arte abstracto mexicano, sino que también plantea preguntas importantes sobre cómo se construye la memoria artística y qué voces han sido silenciadas en la narrativa oficial del arte mexicano. La obra de Lilia Carrillo, con su energía contenida y su luz vibrante, continúa inspirando y desafiando nuestras percepciones sobre el arte, la resistencia y la creatividad femenina.

Fuente: Milenio

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